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De cómo Dafne se convirtió en Laurel

Después de una discusión entre Apolo y Cupido, este último arroja dos flechas dando una a el mismo Apolo y otra a la nifa Dafne.

Apolo enloquecido de amor persigue a Dafne, huyendo esta de él.

Mientras hablaba así logró Apolo acortar la distancia que les separaba; pero Dafne de nuevo huyó ligera... con hermosura acrecentada. Sus vestidos volados y semicaídos...Sus cabellos dorados y flotantes... Divina, sí.

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Leviatán

Leviatán es un ser que durante siglos ha sido reconocido como monstruoso y aterrador.

Una bestia marina que ya fue nombrada en el Antiguo Testamento y muy a menudo se la ha asociado a Satanás, creada por Dios.

El cristianismo también lo relaciona con Hadad (Baal), que lucha con un monstruo de siete cabezas a quien logra derrotar según una leyenda canaanita.

También lo interpretan como el símbolo de la oposición de la humanidad hacia Dios.

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Orfeo

Hijo de Apolo y la musa Calíope.

En griego Ορφέυς, es un personaje de la mitología griega que heredó de sus padres el don de la poesía y la música.

Cuando tocaba su lira, todos los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar su alma.

Orfeo enamoró a la bella Eurídice y logró dormir al terrible Cerbero al bajar al inframundo a intentar resucitarla.

Eurídice es también conocida como Agriope. Hay varias versiones sobre Orfeo y Eurídice, una de ellas dice que mientras huía de Aristeo (en otras mientras paseaba con Orfeo), fue mordida por una serpiente y murió.

Orfeo se lamentaba amargamente en las orillas del río Estrimón por la pérdida de su amada y comenzó a tocar canciones tan tristes, cantando tan lastimosamente, que todas las ninfas y dioses lloraren y le aconsejaron que descendiera al inframundo.

Cuando iba camino de las profundidades del inframundo, tuvo que sortear muchos peligros y para todos ellos utilizó su música, ablandando el corazón de los demonios y haciendo llorar a los tormentos por primera y única vez.

También ablandó el corazón de Hades y Perséfone, que permitieron a Eurídice retornar con él a la tierra, pero sólo bajo la condición de que debía caminar delante de ella y que no debía mirar hacia atrás hasta que ambos hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos del sol bañasen a Eurídice.

Orfeo no volvió la cabeza en todo el trayecto, incluso cuando pasaban junto a algún peligro o demonio, no se volvía para asegurarse de que estuviera bien Eurídice.

Al final llegaron a la superficie y desesperado Orfeo volvió la cabeza para verla, pero ella todavía no había sido completamente bañada por el sol, todavía tenía un pie en el camino del inframundo. Entonces, Eurídice se desvaneció en el aire y esta vez, para siempre.

Esta historia procede del tiempo de Virgilio, que introdujo el nombre de Aristeo. Pero otros autores también han hablado de la visita de Orfeo al submundo. Platón dijo que los dioses del infierno sólo le "presentaron una aparición" de Eurídice y que no se la entregaron a Orfeo, porque les parecía que se mostraba cobarde, como buen citaredo y no tuvo el arrojo de morir por amor, sino que buscó la forma de penetrar con vida en el Hades.

Según la obra perdida de Esquilo "Las Basárides", Orfeo honró a todos los dioses menos al sol, a quien llamó Apolo.

Ovidio, en el libro X de la Metamorfosis, dice que Orfeo se quejaba de la crueldad de los dioses y se retiró al alto Ródope y al Hemo.

Ascendió el monte Pangeo una mañana temprano. Allí había un oráculo de Dionisio. Saludó a su dios al amanecer pero fue despedazado por las ménades tracias, por no haber honrado a su anterior patrón Dionisio.

La muerte de Orfeo es análoga a la de Dionisio, para quien ha ejercido la función de sacerdote o avatar.

Platón dice que los dioses le impusieron a Orfeo el castigo de morir a manos de mujeres por no haber tenido el arrojo de morir por amor como Alcestis, hija de Pelias, que murió en lugar de su marido.

También cuentan otras versiones que Orfeo regresó destrozado al pueblo y los habitantes le pidieron que tocara sus hermosas melodías, pero él estaba muy deprimido y empezó a golpear su lira con una piedra, provocando un ruido tan horrendo que todo lo que había alrededor se empezó a marchitar y el pueblo lo asesinó para poder detener ese ruido.


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Afrodita y Ares - Amantes descubiertos

La diosa del amor, Afrodita o Venus para los romanos, estaba casada con Hefesto o Vulcano.

Un día, el dios del sol, Helios, le dijo a hefesto que había visto a Afrodita con su amante Ares, que era el dios de la guerra en el propio palacio de Hefesto.

Hefesto enfureció de celos y con el intenso calor de su furia, forjó una red de metal tan tan fina y ligera, que era casi invisible y a la vez, resistente e indestructible.

Colocó esa red en los postes de la cama y en las vigas del dormitorio.

Cuando los amantes, Afrodita y Ares, se fueron a la cama ¡la red los atrapó tan fuerte que no podían escapar!

Hefesto llamó a todos los dioses para reírse de los amantes que habían quedado atrapados.

Allí acudieron los dioses, Poseidón, Helios y Hermes.

Hefesto le exigió a Zeus que le devolviera la dote que le tuvo que entregar por Afrodita, pero finalmente se conformó con una compensación que pagaría Ares.

Mientras todos reían y se burlaban, Poseidón ofreció ser el fiador de la deuda.

Los amantes fueron liberados.

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Dragones

En latín draco y éste del griego drakon, que es víbora o serpiente.

El dragón es un animal mitológico de varias formas y culturas de todo el mundo.

Su figura es como un guardián, un dios, un ser poderoso y respetable, muy sabio para algunas culturas.

En algunas religiones y culturas del mundo tienen un significado espiritual.

En las culturas orientales y occidentales, el dragón ha sido imaginado como un reptil gigante y alado. Esto se debe al hallazgo de fósiles de dinosaurios mezclados con otros animales voladores, también con caimanes y cocodrilos.

Long significa dragón en china. Según la paleontología se usa en los nombres con los que se denomina a las nuevas especies de dinosaurios que se hallaron en su territorio, al igual que en griego sería Saurus para occidente, con el mismo fin.

El mito del dragón afirma que existieron realmente o existen si nos basamos en que cada cultura ha hablado de los dragones desde mucho antes de que tuvieran comunicación entre sí.

La existencia de fósiles de dinosaurios por todo el mundo puede ser una de las explicaciones más fiables para entender este fenómeno o mito extendido por todo el planeta.

Los dragones y su mito se fortalecieron en la Europa medieval, asociados con el mal debido a las numerosas leyendas, historias populares y sobre todo al mito de Drácula, principe Vlad Tepes. En rumano dragón o demonio es Dracull o Dracula.

Las mismas leyendas afirmaban que los dragones eran capaces de atemorizar a pueblos enteros.

Los dragones son animales de tierra, mar y aire en todas las culturas. Siempre criaturas bellas e imponentes, las mas impresionantes nunca vistas, representando tanto a la belleza como a la fealdad.

El dragón es el único animal considerado divino, guardián del poder de la naturaleza.

Símbolo de lucha, entre el dragón y un dios o héroe, pero con significados distintos. El dragón asume en estos combates dos papeles, devorador y guardián que lleva a un sólo fin: el de un ser cósmico en espera, muerte o nacimiento de un orden universal.

Los dragones en un principio fueron los devoradores de dioses, siendo por ejemplo los causantes de muchos eclipses en algunas culturas.

También fueron fuerzas a la que se les ofrecían las doncellas de sacrificio, siendo comedores de hombres. Pero aun así, seguían siendo los guardianes a la espera y mantenimiento de un orden, ya fuera por una nueva vida para el universo o el de un lugar sagrado. Al ser guardianes de algo sagrado son simbólicamente el puente a otro mundo o la prueba de todo héroe.

Hay diferencias entre las culturas frente a la figura del dragón.

Los dragones chinos (long), japoneses (o ryū) y los coreanos, son vistos como benévolos, mientras para la cultura occidental son malévolos.

Los dragones malévolos no sólo existen en la cultura europea, también en la mitología persa y otras más. Los romanos, como representantes del Occidente antiguo, consideraban al dragón un símbolo de poder y sabiduría.

En Oriente Próximo simbolizan el mal y la ruina.

En Enuma Elish, epopeya escrita por el 2000 a.C., la diosa Tiamat es un dragón que simboliza los océanos y comanda las hordas del mal, cuya destrucción previa era necesaria para poder crear un nuevo universo ordenado.

En la mitología persa, Azi Dahaka es un dragón malévolo.

En la Biblia hebrea el dragón representa el mal, la muerte y en ocasiones la sabiduría.

En Rumanía, el dragón geto-dacio, tenía cabeza de lobo y cola de serpiente, la imagen era empleada en la guerra. En la bandera de Dacia aparece un dragón.

En las culturas orientales los dragones, eran y son en algunos cultos, reverenciados como los representantes de las fuerzas primitivas de la naturaleza y el universo. No escupen fuego ni tienen alas, pero pueden volar gracias a la magia. Tienen cuernos de ciervo, cabeza de caballo, cuello de serpiente, garras de águilas, orejas de toro y bigotes largos como los gatos. Vigilan los cielos, traen la lluvia, controlan los ríos y arroyos y son seres sabios, amables, siempre dispuestos a ayudar. Emblema oficial de la familia imperial en Japón.

Son tanto para los chinos como para los japoneses, el poder espiritual supremo, el poder terrenal y celestial, el conocimiento y la fuerza, por lo que son benévolos. Proporcionan salud y buena suerte, viven en el agua.

En el Himalaya representan a la buena suerte.

En las culturas occidentales las creencias sobre el dragón son muy diferentes. Las tribus nórdicas de Europa asociaban su folclore con varios aspectos terroríficos del dragón.

En la mitología germana, el dragón (Nidhug), está entre las fuerzas del inframundo. Se alimenta de raíces de Yggdrasil, fresno sagrado que extiende sus raíces a través de todos los mundos. Para los vikingos, que adornaban las proas de sus naves con dragones esculpidos, usaban la decoración porque creían que así asustarían a los espíritus que vigilaban las costas a las que llegaban. Para los celtas, son la divinidad de los bosques, cuya fuerza podía ser controlada y utilizada por los magos. En la mitología eslava, el dragón es una de las formas que adopta el dios Veles, señor del mundo subterráneo, adversario de Perún, dios del trueno.

Los cristianos tienen la idea heredada hebrea del dragón, que aparece en el Apocalipsis, del apóstol Juan y en otras tradiciones posteriores. El el arte cristiano del Medievo, simboliza el pecado. Aparece bajo los pies de los santos y mártires, por lo que triunfa la fe y los reinos cristianos sobre el diablo.

En la mitología Mesoamérica precolombina, existe la tradición del dragón y su veneración, ya que la serpiente como animal sagrado.

Las serpientes mesoamericanas son con cuerpo serpentino o de serpiente, plumas (divinidad) y la capacidad de volar.

En sudamérica, en torno a los Andes, se creía que ejercían las "serpientes del abismo marítimo y de la montaña esplendorosa". Criaturas de grandes proporciones consideradas dragones. Las creencias en Los Andes centrales no eran las mismas que las del Imperio Inca.

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Sirenas

Existen muchas versiones sobre las sirenas.

Una de las más famosas es la de unas criaturas míticas que viven los mares de todo el mundo.

La mitad superior es una mujer muy bella, siempre con pelo largo y de cintura para abajo, tienen el mismo cuerpo que un pez.

Durante siglos los pescadores y marineros han contado muchas historias. Las primeras observaciones fueron hechas en Asiria, alrededor de 1000 a.C.

La imágen más popular es la de una sirena sentada en una roca, luciendo muy bella y mirándose en un espejo.

Muchas de ellas bondadosas, concediendo deseos a los marineros que las ayudaban, pero también muchos de ellos decían que si veían a una de ellas significaría la muerte, un naufragio o un presagio de tormenta.

Otras historias cuentan que las canciones que cantan las sirenas atraen y encantan a quienes las escuchan, en esa atracción los marineros llegaban a las rocas y sus barcos se rompían en pedazos.

En la mitología griega son seres fabulosos, se distinguen por una voz muy atractiva y musical. Las representaciones artísticas más antiguas las muestran como aves con rostro o torso femenino, asociadas probablemente de las aves en cuanto al canto, así como al frecuente uso de los seres alados para representar a los espíritus de los muertos.

En ofrendas y monumentos se encuentran las primeras huellas gráficas de las sirenas.

En la época preclásica se identificaban con náyades, su canción se describía como algo irresistible que llevaba a la perdición de los marinos. Algunos relatos cuentan que las hacen descender de los dioses fluviales Aqueloo o Forcis o de las musas Estérope, Melpómene o Terpsícore, relacionadas con el canto y el baile.

El número es impreciso, contándose entre dos y cinco, los nombres registrados incluyen: Pisínoe, Parténope, Agláope, Telxiepia o Telxínoe, Ligeia (empleado luego por Edgar Allan Poe para el cuento homónimo célebre sobre una mujer de mortal belleza), Molpe, Leucosia, Radne y Teles.

Los antropólogos han debatido mucho sobre si esas figuras no son genios de los pasos que guardan o invitan a las Puertas de la Muerte, emparentadas con Escila y Caribdis, a las que están próximas en los mitos homéricos.

Eurípides en una estrofa del coro de Helena (verso 168) las llama parthenikoi Kirai "jóvenes doncellas" παρθηνικοι κοραι, aquí se apoyan laurence Kahn-Lyotard y Nicole Loraux para incluirlas dentro de las figuras del más allá, así es como las identificaron como las cantoras de las Islas de los Bienaventurados descritas por Platón.

Han figurado con mucha frecuencia en episodios míticos. En algunas versiones narran que acompañaban a Perséfone cuando fue raptada por Hades y que su apariencia bestial fue el castigo impuesto por Deméter, por no proteger a su hija del dios del inframundo.

En otras versiones, el cuerpo alado es un don de Zeus, que así les permitió seguir al raptor y en otras, que es una pena impuesta por Afrodita, por resistirse a la voluptuosidad.

En los tiempos de ahora, las sirenas se representan con una abrumadora belleza, seguramente que en la tradición clásica su único atractivo radicase en su voz y que su apariencia fuese monstruosa.

Horacio, en la Epistola ad Pisones, hace mención a un híbrido de mujer y pez como un sujeto hilarante:

desinat in piscem mulier formosa superne; - si en pez acabase lo que es una hermosa mujer por encima,
spectatum admissi, risum teneatis, amici - ¿aguantaríais la risa al verlo, camaradas?

También se ha comentado que las sirenas que intrigaron tanto a Sigmund Freud, son la intelectualización tardía de un hecho narrativo que aúna peligro y belleza. Lo que sería lo mismo que se ha dicho durante siglos a su origen como horrendas y extraordinarias cantantes que ocultaban el asesinato y la antropofagia.

Para jóvenes y niños, las sirenas son mágicas, nada de horrendas y de buenos sentimientos.

Las sirenas son mezcla de lo mágico y lo mítico.

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